Therapi

El intérprete

18 septiembre, 2012

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Hace algún tiempo tuve la suerte de que llegara a mis manos la película “The Soloist”. En ella un periodista de los Ángeles, Steve López, se cruza en su camino con un homeless que tocaba el violín con dos cuerdas. Tras el anhelo de una buena historia profundiza más en la vida de esta persona, Nathaniel, y escribe un artículo-documental cargado de emotividad.

Ahora, tiempo después, llega a mis manos el cuarto capítulo de la serie “26 personas que pueden salvar el mundo”. Sin embargo, y aunque Steve López es parte del documental, éste se centra en la persona de Robert Gupta: Fue en su momento el músico más jóven de la Filarmónica de Los Ángeles con únicamente 19 años. El destino hizo que Steve López pusiera en contacto a Nathaniel con Robert Gupta para que le diera clases de violín, y a partir de esta relación surge el núcleo del documental.

Skid Row, centro de Los Ángeles, un barrio que en su momento vivió su esplendor ahora cuenta con más de 80.000 personas que no tienen un techo bajo el que vivir. Un alto porcentaje de éstos padecen algún tipo de enfermedad mental. Este es el caso y contexto de Nathaniel. Una persona que en su juventud prometía ser un gran violonchelista. Su carrera se vió truncada por una enfermedad mental.

Robert Gupta nos cuenta como fue y es su relación con Nathaniel. Persona atormentada, cargada de alucionaciones y miedos internos, estereotipada en busca de un camino que seguir…Cuando comenzaban a hablar de música, a tocar música, Nathaniel encontraba el orden, el cobijo que el resto de su vida perdía. Robert considera que la música es terapéutica, que puede curar (ya lo vimos en su conferencia para TED).

Además de esta emotiva historia también se habla de la biografía musical de cada uno de nosotros, de como una música puede activar nuestra memoria y recordar, no solamente la melodía, el ritmo…sino un momento dado, un olor, una sensación, un sentimiento…y como en muchas ocasiones, aquello que no podemos expresar con palabras sí lo podemos expresar con la música…A pecho descubierto.

Creo que todo está dicho. Únicamente falta que veais el documental.

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